Las divisas vs las criptodivisas
¿De qué depende el precio de una divisa? ¿Y el de una criptodivisa?
Las divisas y su precio
¿Qué son las monedas nacionales?
Una economía es un espacio de mercado -en el que se producen, compran y venden bienes- bajo un juego de reglas y un tipo de interés (el precio de usar el dinero durante un cierto tiempo) similar. Son millones de intercambios -compras, ventas, impuestos, subvenciones, donaciones...) que utilizan una herramienta muy particular para medirse: la moneda. La moneda, a su nivel más básico, es una herramienta que sirve para dar fluidez a los intercambios. Podría hacer trueque, claro, pero es más fácil vender mi portatil por 1.000 euros y comprar con esos 1.000 euros las cosas que quiera que encontrar alguien que tenga justo las cosas que yo necesito y quiera cambiarlas por mi portatil.
De ese modo, casi todos los intercambios se hacen por dinero. El resultado es que lo que una economía produce viene «nominado» en una determinada moneda. Lo que producimos en la UE viene nominado en euros. ¿Por qué? Porque los insumos, lo que compramos para poder producir (materias primas, salarios, etc.) lo compramos en euros y el resultado lo vendemos a un precio también en euros. Y si agregamos, para saber el valor de la producción de una economía el resultado estará también en euros. Por ejemplo, en 2025 España produjo bienes y servicios por valor de 1.687.152 de millones de millones de euros (casi 1,7 billones) y la UE 15.820.592 millones de millones de euros (casi 16 billones).
Pero las economías están interconectadas: las empresas y los consumidores españoles compran bienes en EEUU o Japón y al revés. Por ejemplo, si soy un distribuidor y quiero comprar iPhones o Toyotas para venderlos en España tengo que comprarlos en dólares o yenes y si un turista quiere reservar en un hotel de Mallorca tiene que pagar en euros. Así que cada uno comprará divisas del país donde quiera comprar cosas dando a cambio su propia divisa.
Esto hace que haya una demanda y una oferta de cada divisa. Esa oferta y demanda es la que marca los precios relativos entre divisas. Este precio no es fijo, sino que se negocia constantemente en el mercado global de divisas (Forex) y está dictado por la ley más básica de la economía: la oferta y la demanda.
El valor de una moneda sube (se aprecia) cuando la demanda supera a la oferta. Esto ocurre cuando los actores internacionales necesitan la moneda local. Por ejemplo, si los consumidores europeos compran coches fabricados en Japón, los compradores extranjeros deben cambiar sus euros o dólares por yenes. Lo mismo sucede si los inversores quieren comprar acciones de empresas estadounidenses o deuda pública de ese país, necesitarán dólares, empujando su valor al alza.
Por el contrario, el valor de una moneda baja (se deprecia) cuando la oferta supera a la demanda. Esto sucede cuando los ciudadanos y empresas de un país venden su propia moneda para comprar divisas extranjeras. Si Europa importa muchísima tecnología de China, los europeos están vendiendo euros para comprar yuanes. Y el euro se depresciará frente al yuan. Además, si el Banco Central Europeo decide bajar los tipos de interés para que las empresas pidan más créditos y puedan invertir más y animar así la economía, habrá más euros en circulación y la oferta aumentará, con lo que el precio del euro bajará; si la demanda no crece al mismo ritmo, la moneda pierde valor.
Estas fluctuaciones constantes son las que mueven los engranajes de la economía mundial. Una divisa fuerte da a los ciudadanos mayor poder adquisitivo para importar bienes extranjeros baratos, pero encarece las exportaciones del país, haciéndolas menos competitivas. En cambio, una divisa débil encarece las importaciones (generando inflación local porque sube el precio de bienes de consumo, como en Argentina), pero abarata las exportaciones, lo que puede estimular la industria y el empleo. En este delicado equilibrio de fuerzas globales se decide el precio del dinero todos los días.
La estabilidad y fuerza de una divisa refleja la salud y la fortaleza exportadora de una economía. Si una economía está muy diversificada y funciona saludablemente su divisa tenderá a ser muy estable. Si produce pocos bienes y servicios -es muy dependiente del exterior- y solo exporta unos pocos, será mucho más volátil porque dependerá de unos pocos mercados internacionales sin poder influir en ellos. Ejemplos: economías exportadoras de materias primas poco industrializadas.
Una relación estable entre monedas facilita el comercio internacional (permite calcular costes y riesgos más fácilmente) y es bueno para todos los países. Por eso los Bancos Centrales limitan la volatilidad comprando y vendiendo de sus propias reservas de otras divisas para estabilizar el mercado global.

Las criptodivisas
Las criptodivisas son monedas digitales descentralizadas que utilizan la criptografía para garantizar la seguridad de las transacciones y controlar la creación de nuevas unidades. A pesar de la publicidad, son dinero fiat igual que las divisas de las naciones, es decir, no tienen ninguna garantía en oro u otro bien almacenable.
Las diferencias principales con una divisa es:
- No están emitidas por ningún Banco Central -y ningún banco central opera para estabilizar su precio.
- No tienen ninguna economía nominada en ellas que las estabilice gracias a su diversificación.
¿De dónde proviene su demanda?
- Especulación. Es el principal motor de la demanda actual. La mayor parte de los compradores no adquieren criptomonedas para usarlas como dinero, sino como un activo de inversión, esperando que su precio suba para venderlas más caras. Sólo en algunos modelos de negocio cerrados -que en su mayoría ya no existen- se produce una demanda real, pero las criptos asociadas a estos modelos no suelen salir a mercado abierto.
- La economía criminal y el mercado negro: Este es un factor histórico e innegable en la demanda de las criptomonedas. Al ser transacciones seudónimas (no requieren nombre y apellidos, solo una dirección digital) y no poder ser bloqueadas o congeladas por un banco, se convirtieron en la moneda de cambio ideal para la Dark Web (venta de drogas, armas, etc.), el lavado de dinero y la extorsión mediante ataques informáticos (ransomware).
¿Por qué su precio es tan increíblemente volátil?
A diferencia de las divisas tradicionales, donde los bancos centrales intervienen para mantener la estabilidad, las criptomonedas experimentan fluctuaciones de precio extremas, a menudo subiendo o bajando porcentajes de dos dígitos en un solo día. Esto se debe sobre todo a dos factores:
- Falta de valor intrínseco y respaldo: Su precio depende del 100% del sentimiento del mercado, prácticamente nadie compra para usarlas (salvo que quiera pagar un rescate).
- Mercados más pequeños y el «efecto ballena»: Aunque ha crecido mucho, el mercado de las criptomonedas es muy pequeño si lo comparamos con el mercado de divisas tradicional o la bolsa de valores, del orden de 80 veces menor. Esto significa que los inversores que poseen cantidades masivas de criptomonedas (conocidos en la jerga como «ballenas») pueden mover el precio de todo el mercado de forma abrupta con una sola operación de compra o venta a gran escala.
¿Y entonces qué lleva a la gente a comprar criptos?
- El efecto de la especulación y el FOMO: Como no tiene una base económica real -una economía diversificada comprando y vendiendo cosas- el mercado cripto es muy emocional. Muchos psicólogos hablan incluso de ludopatía para explicar las pulsiones que suscita en algunas personas. Las noticias, los rumores, los cambios regulatorios o incluso un simple mensaje en redes sociales de una figura pública pueden desatar el pánico vendedor o la euforia compradora (conocida como FOMO: Fear Of Missing Out, o el miedo a quedarse fuera de una oportunidad).
- Incertidumbre regulatoria: El mercado reacciona violentamente a las decisiones de los gobiernos. Si un país anuncia que prohibirá la minería o el comercio de criptomonedas, el precio se desploma.
