Gestionar una microempresa en una zona rural conlleva una responsabilidad que va más allá de las actividades puramente comerciales. Mediante los empleos que crean y los servicios que prestan, los artesanos y comerciantes contribuyen a la vitalidad de los pueblos y al dinamismo de la vida comunitaria. Este estudio se basa en el trabajo del Instituto Terram sobre el papel económico de las microempresas, pero centra la atención en la forma en que sus responsables se involucran en la vida local, en lugar de en las cifras de actividad.